El “Sanatorio Víctor Meana”, de Pedrosa

Situado en la isla de Pedrosa (antes llamada isla la Astilla), frente al municipio de Pontejos, en Cantabria. Debido a la carencia de instalaciones sanitarias donde cumplir cuarentena las tripulaciones de los buques que arribaban al puerto de Santander, la Junta de Comercio de la ciudad solicitó su construcción en 1834, pero hasta 1869 no comenzó a funcionar como lazaretos, donde guardaban cuarentena las tripulaciones de buques afectadas por enfermedades tropicales, principalmente llegadas de la guerra de Cuba.

Con el tiempo la cuarentena dejó de ser necesaria pero el temor a contraer la tuberculosis y su alta morbilidad llevo a las instituciones públicas a tomar medidas para combatir esta enfermedad, entre ellas, la creación de los sanatorios marítimos. Estos sanatorios debían servir de preventorios antituberculosis y de colonias infantiles. En España los primeros establecimientos de este tipo fueron los antiguos lazaretos de Pedrosa y Oza en La Coruña.

En agosto de 1910 el lazareto se transformó en Sanatorio Marítimo a cargo del Estado, comenzando su labor sanitaria y pedagógica con la llegada de los primeros grupos de niños procedentes de las provincias de Santander, Oviedo, Palencia, Valladolid, Ávila, Segovia, Navarra, Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y Madrid. En 1914 se convierte en un centro hospitalario de carácter nacional y especializado en la prevención y el tratamiento de la tuberculosis ósea.

En 1939 el Sanatorio Marítimo Nacional de Pedrosa pasará a formar parte del Patronato Nacional Antituberculoso dependiendo del Ministerio de la Gobernación. En 1958, ante las primeras mejoras en el tratamiento de la tuberculosis y la disminución de su prevalencia, se modificó el P.N.A. pasando a denominarse Patronato Nacional Antituberculoso y de las Enfermedades del Tórax (P.N.A. y E.T.), ampliando de este modo su campo de actuación. Con el tiempo, en honor a uno de sus directores médicos, se le denominó “Sanatorio Víctor Meana”. Finalmente, en 1972 quedó integrado en la Administración Institucional de la Sanidad Nacional (AINSA) hasta su cierre en 1989.

Desde 1999 varias de las dependencias isleñas son ocupadas por un centro de rehabilitación de drogodependientes gestionado por la Fundación Cántabra de Salud y Bienestar Social, y desde 2002 la Fundación Cruz de los Ángeles gestiona una casa de dos plantas que atiende a 10 menores con problemas de conducta para su futura integración. Otros pabellones permanecen cerrados y abandonados desde hace años.

En 2012, el presidente Ignacio Diego anunció el proyecto de transformar parte del complejo en un hotel de “alto nivel” con una inversión de 15 millones de euros de iniciativa privada que finalmente no se ha llevado a cabo.

En la época en que Aurora y Pili permanecieron ingresadas el Sanatorio era atendido por unos 100 empleados que atendían a entre 300 y 450 enfermos. La dieta media por enfermo suponía un consumo de 2850 calorías diarias, por lo que difícilmente se puede sostener ninguna mala prácticatica en el Sanatorio. En aquella época algunos de los pabellones tenían nombres como “pabellón de las rosas”, “pabellón de la picota”, “pabellón de las azucenas”, “pabellón de rayos”…